La correcta exposición de productos se traduce en una presentación llamativa de los mismos hacia el cliente. Una exposición con roturas de stock o incorrectamente presentada da sensación de desorden, dejadez y
abandono, no surtiendo ningún efecto positivo sobre el cliente, llegando a sobreponerse un efecto de desconfianza.
Cabe decir que la imagen de la presentación de productos atraerá la atención de los mismos hacia el consumidor final, creando una relación producto-cliente que provocará el impulso de compra.
Existe un lugar para cada producto y un producto para cada lugar, así que el "todo vale" queda desterrado de la disciplina del Merchandising.
Una señalización apropiada, junto con la PLV conseguirá exponer los productos de forma destacada en el punto de venta para que el cliente pueda encontrarlos fácilmente y elija el que se adapte a sus necesidades de una forma cómoda.
"TODO LO QUE SE VE SE VENDE,
Y TODO LO QUE SE COGE DE COMPRA."